jueves, 14 de diciembre de 2017



Penetrando por la cavidad nasal(de las narices). 
Elevándose con fuerza hasta tocar esa masa rugosa 
de más de mil entrantes y salientes, formas curvas. 

Lugar en el que se enhebran agujas que, posteriormente, 
se dedicarán a tejer enmarañadas prendas, 
sin mas sentido que vestir, 
sin mas motivo que estar puestas. 

Mil estampados diferentes que decoran la vestimenta 
de las pobres y ricas personas que están aquí. 
Están, como las piedras. 

Cubriendo su cuerpo desnudo, 
por aparentar, 
por no mostrar lo evidente. 
Todos nos vemos desnudos en la ducha. 

Nunca me gustó demasiado abrir los ojos, me pesan los párpados.  

Esquivando el agua solo conseguirás mierda. 

Y luchando por enmarcar este turbio mar de 
asquerosas mentiras, penas, dolor y alas muertas, 
(quizás alguna que otra alegría que se escapó 
sin querer entre las rendijas de la ducha) 

Estaba.
Ese gesto en el que se desprende la suciedad 
por el hueco de los dientes desgastados, algunos más que otros. 

Una nueva enfermedad mental 
apropiada para mi.
Quizás no existiese. 
No todos debemos amar a esas enormes pesas 
que se acumulan sobre nuestras manos y nos hacen caer más y más 
hasta hacer imposible el despertar del inerte cuerpo. 

Algunos prefieren apretar otras manos. Contacto quizás no directo. 

Mas, nadie escapa de la suciedad. 
Nadando a oscuras. Pero no en soledad. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

TERRORES DIURNOS

(nueva experiencia transcribosueño en una especie de p e l i c u la que me gustaba pensary (me gusta)cuando dejabadesentir


EL AIREen mi pecho)


En aquel coche oscuro íbamos demasiado rápido.
Es la primera vez que lo veo. No lleva gafas de sol y el sol viene de frente.
Baja las ventanillas.
Se me enreda el pelo y nos miramos.
No sé quién es pero parezco tranquila.
Estamos escapando en un coche oscuro. Vamos demasiado rápido.
¿Quién eres?
No sonríe.
No dice nada.
Me vuelvo loca en silencio.
Paramos a un lado de la carretera, le pregunto si conoce a una chica de mi trabajo.
No sé porque lo hago, sé que no la conoce.
Me mira sin sonreírme y me atraviesan sus ojos como una puñalada.
Estamos en un restaurante, todo el mundo nos mira.
Ellas están ahí, mis amigas de la otra vida, que me abrazan alegres, hace años que no nos vemos. Desde mi otra vida.
Me preguntan, ¿Quién es él?
Pero no lo sé, lo miro y sonrío. Me mira sin sonreír.
¿Quién eres?
Me tira del brazo,
flojo
y
suave,
y me levanto
rápido
y nos acercamos demasiado poco.
Siento caliente la respiración y siento que nos buscan.
¿Quién eres?
Vamos rápido por la carretera.
¿A dónde vamos?
¿Quién eres?
Habla.
Vamos demasiado rápido por la carretera.
Adelantamos coches.
Frenamos en seco.

Silencio,

habla.
No sé quién eres.
Te miro con tus ojos.
Dentro sí.
Sí quién eres (dentro, muy dentro)
Vamos rápido por la carretera.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

medusa en la orilla, así siento las olas. 
escuché a mi hermano de mentira y sentí que era él pero sin lágrimas en los ojos. 
estoy hecha para amar lo único eterno pero ello nunca viene de vuelta. (siento que muero y el corazón ahoga)

lunes, 16 de octubre de 2017

soñé que subías las escaleras 
descalzo, sediento,
y detrás, 
ahogada en misericordia,
veo como tus talones dibujan el filo de los escalones.
bajo a las calles sin cántaro a por agua,
agua para tus manos
agua para tu boca.
y subo y no estás,
y yo,
marchóme de miserias,
busco refugio en helado de mandarinas.
rompo el silencio misericorde y masoquista de mi descanso rem
vistiendo respiración entrecortada
y un llanto oceánico me devuelve a mi lúcida realidad.
y pienso en mis sueños 
y siento que soy un castillo hinchable.
cien niños corretean,
dan saltos
y volteretas
en mi interior
roto
quebrado.
se desvanecen tus ojos de mi memoria,
y espero
aquí
                              SENTADA
           TUMBADA
   DE PIE

                                                       CORRIENDO DESCALZA
a que llegue la noche
y apareza y desaparezca,
el volátil ángel aturdido,
a rajarme el vientre y dormir dentro de mis entrañas -calientes de vida infame-

martes, 5 de septiembre de 2017

paso el tiempo
estimado y prudencial
esquivando unos ojos que no juegan a mirar.
siento envenenado todo mi cuerpo,
y arañas, moscas y gusanos
se arrastran por mis dedos morenos por sol de verano.
expuesta a la tortura, 
no es nada sino sensación de fuego lo que recorre mi cuerpo.
tengo mil pájaros dentro que así pasan sus horas
y sueño muerte por las tardes
y ahora que todo sigue igual
y aunque quiera devorarte como el fuego a la madera,
en secreto deseo perderte entre la multitud de flores blancas.

domingo, 9 de abril de 2017

siento, indecisa, sobre qué .
aspecto amable

voz
r  a  d  i  o  f  ó  n  i  c  a.
hablar a susurros,
muy cerca del caracol
hacer bailar los dedos sobre la locura.
ingenuidad la mía.



sábado, 1 de abril de 2017


respiramos, y caemos al agua.
somos medusas,
somos animales de las profundidades,
somos pequeñas luces al fondo.
nunca había tenido las manos tan calientes,
nunca había querido no dormir para seguir siendo consciente.