Penetrando por la cavidad nasal(de las narices).
Elevándose con fuerza hasta tocar esa masa rugosa
de más de mil entrantes y salientes, formas curvas.
Lugar en el que se enhebran agujas que, posteriormente,
se dedicarán a tejer enmarañadas prendas,
sin mas sentido que vestir,
sin mas motivo que estar puestas.
Mil estampados diferentes que decoran la vestimenta
de las pobres y ricas personas que están aquí.
Están, como las piedras.
Cubriendo su cuerpo desnudo,
por aparentar,
por no mostrar lo evidente.
Todos nos vemos desnudos en la ducha.
Nunca me gustó demasiado abrir los ojos, me pesan los párpados.
Esquivando el agua solo conseguirás mierda.
Y luchando por enmarcar este turbio mar de
asquerosas mentiras, penas, dolor y alas muertas,
(quizás alguna que otra alegría que se escapó
sin querer entre las rendijas de la ducha)
Estaba.
Ese gesto en el que se desprende la suciedad
por el hueco de los dientes desgastados, algunos más que otros.
Una nueva enfermedad mental
apropiada para mi.
Quizás no existiese.
No todos debemos amar a esas enormes pesas
que se acumulan sobre nuestras manos y nos hacen caer más y más
hasta hacer imposible el despertar del inerte cuerpo.
Algunos prefieren apretar otras manos. Contacto quizás no directo.
Mas, nadie escapa de la suciedad.
Nadando a oscuras. Pero no en soledad.